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Biopsiquiatría Iluminada

Publicado originalmente en el Boletín de Inteligencia Parental Número 58, 8 de septiembre de 2003

El “Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales” (o ‘DSM’), de la Asociación Americana de Psiquiatría, es referido a menudo como la “Biblia de la Psiquiatría”. Yo nunca había oído hablar de él hasta hace menos de un año, pero en estos días, tiendo a referirme a él como el “Libro de Bromas de la Psiquiatra”. ¡La siguiente información acerca de esta maravilla de la literatura moderna puede proporcionarle una o dos pistas de por qué hago eso!

He encontrado este primer tema en el archivo, pero sin referencia, y no recuerdo ahora de dónde lo saqué. Si alguien lo reconoce, por favor, hágamelo saber para que yo pueda atribuir correctamente su fuente.

“¿Es el DSM-IV ciencia o política?”

“Según Paula J. Caplan, psicóloga clínica e investigadora en el Instituto de Ontario para Estudios en Educación y profesora de la Universidad de Toronto, el DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, Cuarta Edición, publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría) ‘es una guía que la mayoría de los psiquiatras, terapeutas, y trabajadores sociales utiliza para determinar no sólo qué atención será cubierta por las aseguradoras, sino quién, en efecto, puede ser hospitalizado contra su voluntad y quién puede ser juzgado incompetente o demasiado preocupado como para  criar a sus propios niños. En un plano más cotidiano, el DSM determina cómo millones de personas se sienten acerca de sí mismos, una vez que están etiquetados como psicológicamente ‘anormales’. Y, sin embargo, este poderoso manual, publicado recientemente en su cuarta edición, está construido por una pequeña camarilla del establishment psiquiátrico…’
 
La Sra. Caplan ha escrito un libro titulado ‘Ellos dicen que estás loco’, (Addison-Wesley Publishing Co, 1995). La Sra. Caplan escribe: ‘Mi enfoque principal en este libro… es sobre cómo la más poderosa empresa de salud mental en el mundo – la Asociación Americana de Psiquiatría – está definiendo anomalía, enfermedad mental o trastorno mental…’ ‘El punto no es que las decisiones acerca de quién es normal estén llenas de prejuicios personales y políticos, sino más bien la consideración de que, a fuerza de los esfuerzos un puñado de influyentes profesionales, esos subjetivos determinantes de los diagnósticos, se hacen pasar como sólida ciencia y verdad’.

La Sra. Caplan cita a Donald Godwin, Presidente y Profesor en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Kansas: ‘Al igual que todos las obras semi-religiosas, el DSM-III necesita de una exégesis’.

Ella lamenta el hecho de que ‘la tendencia a aceptar las palabras de los médicos científicos de alto status y profesionales como la verdad, sigue siendo generalizada’. La Revisora, Carol Tavris, PhD, dice: ‘Paula Caplan ha escrito una animada, maravillosa historia con información privilegiada, de cómo son inventados los diagnósticos psiquiátricos – de cómo las subjetivas, políticas agendas personales están vestidas con las batas de laboratorio de la ciencia y son ofrecidas al público como ‘la verdad’. Los profesionales de la Salud Mental necesitan leer este libro para curarse ellos mismos del ‘Trastorno del Diagnóstico Científico Delirante’, y el público tiene que leerlo para auto-protegerse’.

Otro libro también revela cómo el DSM es más política que ciencia. Escrito por Stuart Kirk y Herb Kutchins, ‘La venta del DSM, la retórica de la ciencia en Psiquiatría’, (Aldine de Gruyter, Nueva York, 1992) es una ‘bien documentada exposición de la pretensión de que los diagnósticos psiquiátricos son los nombres de genuinas enfermedades y la autenticación de este fraude por una impía alianza de los Medios de Comunicación, el Gobierno, y la Psiquiatría’, según el psiquiatra, Dr. Thomas Szasz de la Universidad Estatal de Nueva York.

La próxima vez que un psicoterapeuta se refiera al DSM como una fuente autorizada de información de diagnóstico, refiéralo a estas dos obras. Usted no necesita ser intimidado por los pronunciamientos de un simulador científico.

Hoy, he descubierto, una alternativa al DSM. Es publicado por la Organización Mundial de la Salud y denominado “Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Relacionados” [CIE-10].

Esta semana, le pregunté a Barry Turner, Profesor de Derecho de la Universidad de Lincoln, en el Reino Unido y un anterior contribuyente al Proyecto Candlelight, acerca de la relación entre las dos publicaciones. Esta es su respuesta:

“Bob:

La CIE-10 de la OMS es la principal clasificación de los trastornos psiquiátricos, pero el DSM la ha usurpado, principalmente por tener un mejor marketing. El DSM es, por supuesto, el manual de la Asociación Americana de Psiquiatría, esa maravillosa organización que considera que los pedófilos no deben ser catalogados como trastornados, pero que los niños traviesos sí. (Algunos psiquiatras han vinculado los comportamientos tipo ‘ADHD’ al abuso de menores, por lo que otra manera de mirar la visión de la APA, es que los autores deben ser clasificados como normales, pero sus víctimas como trastornados).

En el CIE, que es similar al DSM en sus criterios de diagnóstico, hay un maravilloso comentario sobre el ADHD y cito: ‘Estas condiciones no están todavía incluidas en la clasificación principal, debido a la insuficiente validación pronóstica empírica’.*

El DSM crece cada año, cuando la APA se reúne para inventar nuevos trastornos psiquiátricos. Dentro de los próximos cinco años, toda emoción y acción humana que pueda verse afectada por los SSRI [Inhibidores de Recaptación Selectiva de Serotonina] o los psicoestimulantes, serán clasificados como un síntoma de algún trastorno u otro.

Nadie es ya avaro, tímido, egoísta, descortés, arrogante, agresivo o impulsivo, incluso demostrar fuertes emociones positivas como el amor y el afecto es considerado un trastorno por la APA.

Huelga decir que no es el deseo humano de aprender cada vez más acerca de nosotros mismos lo que está impulsando esta horrible distorsión de la ciencia médica. Una remarcable observación acerca de todos estos nuevos trastornos es el hecho de que en casi todos los casos existe una droga ya en el mercado para ‘tratarlos’. No es coincidencia que la APA quiera que la parafilia sea eliminada del DSM-IV, no hay tratamiento psicofarmacológico, que controle a los pedófilos, por lo que no hay dinero en ella.

Esta horriblemente distorsionada y gravemente magnificada rama de la ciencia médica es impulsada totalmente por el lucro y los súper inflados egos de la junta de la APA.

No hay una sola pieza de evidencia científica objetiva y empíricamente validada que apoye a la cada vez mayor gama de trastornos psiquiátricos. La psiquiatría moderna es un sistema de creencias más estrechamente relacionado con un culto pseudo-religioso que con una ciencia. Los dogmas de la creencia son dictados por un puñado de auto nombrados psico-gurúes, cuyo principal objetivo parece ser el auto-enriquecimiento.

Muchos psiquiatras como médicos, están en violación de los cuatro fundamentos de la ética médica. La autonomía del paciente es totalmente ignorada, con algunos psiquiatras que muestran un marcado desprecio por el bienestar y los sentimientos de los pacientes.

La Beneficencia, el concepto de hacer el bien por sus pacientes, cae en la cuneta, por lo general acompañada por tópicos de un bien mayor de la sociedad (que, incidentalmente, se contradice el Juramento Hipocrático, así como con todos los protocolos modernos de ética médica).

La No-maleficencia, la ética fundamental de ‘primero no hacer daño’, se desconoce por completo. Los productos psicofarmacéuticos peligrosos se aplican a la fuerza. Los a veces terribles efectos secundarios son dejados de lado como un mal necesario que el paciente debe aguantar. A menudo ni siquiera se considera necesario que aquellos suficientemente desafortunados que han sido forzados a las drogas deban ser advertidos sobre sus efectos secundarios. Los shocks eléctricos y la práctica medieval de la psicocirugía son utilizados.

La Justicia, la última de la Ética, no aparece en ninguna parte. Los pacientes psiquiátricos reciben un maltrato que no sería tolerado en la medicina general, porque nadie escucha si se quejan. De drogas obscenas, irrespetuoso, incluso insultante, puede ser el tratamiento que se da, y si un paciente se queja o se niega a tolerarlo, es desechado como ‘sintomático de su enfermedad’.

La Psiquiatría moderna es una farsa. Muchos de sus practicantes no son mejores que los vendedores de aceite de serpiente de una feria o los líderes de un culto que explotan a las personas con fines de lucro.
 
El DSM no vale el papel en el que está impreso.

* Pág. 292 de la CIE-10: DCR-10

Saludos

Barry”

Por último, esta semana, lo que me parece un ejemplo clásico de las artimañas detrás del DSM. Este es un extracto de un folleto publicado por la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos denominado “Re-definiendo cada problema de la vida como un Trastorno Mental”:
 
“En 1973, los miembros del comité de la APA votaron – 5584 a 3810 – llamando a poner fin a la homosexualidad como una enfermedad mental, después de que activistas gay hicieran un piquete en las conferencias de la APA.

El Fiscal Lawrence Stevens comenta: ‘Si las enfermedades mentales fueran realmente enfermedades en el mismo sentido que las enfermedades físicas son enfermedades, la idea de suprimir la homosexualidad o cualquier otra cosa de la categoría de enfermedad por votación, sería tan absurda como un grupo de médicos votando para eliminar el cáncer o el sarampión del concepto de enfermedad’.”

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