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Biopsiquiatría Iluminada

Publicado originalmente en el Boletín de Inteligencia Parental Número 59, 15 de septiembre de 2003

“El grueso de los huelguistas de hambre del Ayuno para la Libertad en Salud Mental ha terminado su ayuno en el día 22, el sábado 6 de septiembre de 2003. (Algunos valientes huelguistas de hambre solidarios continuarán o no sus huelgas de hambre de forma individual.)”

Lea la historia completa aquí:
http://www.mindfreedom.org/mindfreedom/hungerstrike.shtml

En el transcurso de la huelga de hambre, el Dr. James Scully, Director Médico de la Asociación Americana de Psiquiatría – reafirmando la creencia de la APA en la base biológica de los problemas emocionales y de comportamiento – hizo una declaración de que esta creencia fue apoyada por el Informe de 1999 del Cirujano General de EE.UU. sobre Salud Mental.

La siguiente es una carta al Dr. Scully del Dr. Richard Shulman, Director de Voluntarios en Psicoterapia, Inc., relativa a la validez de esa declaración.

Dr. H. James Scully, Jr.
Director Médico, Asociación Americana de Psiquiatría

“Estimado Dr. Scully:

He encontrado que su respuesta a David Oaks, uno de los huelguistas de hambre de ‘Ayuno para la Libertad en Salud Mental’, induce a error en el tema de la documentación sobre la raíz biológica de los trastornos emocionales y del comportamiento.

Una de las fuentes que Ud. le cita es el Informe del Cirujano General de EE.UU. sobre Salud Mental. De hecho, el texto del Informe de 1999 del Cirujano General sobre Salud Mental desmiente la idea de que los problemas emocionales y del comportamiento sean análogos a las enfermedades corporales. Aunque el documento fue publicado en comunicados de prensa pregonando titulares en el sentido contrario, el texto del Informe del Cirujano General en sí, declaró en repetidas ocasiones que ‘[P]ocas lesiones o alteraciones fisiológicas definen los trastornos mentales, y la mayor parte de sus causas siguen siendo desconocidas’, entre muchas citas similares.

He adjuntado un ensayo que escribí después de leer el Informe del Cirujano General, demostrando cómo el informe mismo reconoce en repetidas ocasiones que los diagnósticos psiquiátricos y las categorías que consideramos ‘trastornos psiquiátricos’, no se ha documentado que se basen en causas biológicas, a pesar de décadas de investigación tratando de verificar tales raíces.

Por favor, considere responder de nuevo al Sr. Oaks (y a sus compañeros en huelga de hambre) con la documentación específica y relevante sobre las raíces biológicas de las categorías de comportamiento angustiante y problemático que se consideran trastornos psiquiátricos. Creo que la de ellos es una seria y responsable petición de que la APA proporcione tales pruebas. A mi juicio, el Informe del Cirujano General que usted menciona, no ofrece las pruebas que Ud. implica.

Atentamente,

Richard Shulman, Ph.D.
Psicólogo Licenciado
Director de Voluntarios en Psicoterapia, Inc.

Las Ropas Nuevas del Cirujano General:
Cómo la prensa y el S.G. distorsionan la verdad acerca de la angustia mental (también disponible en la Revista Perspectivas de Salud Mental, abril-mayo de 2000). Por Richard Shulman, Ph.D.

En el seguimiento del tema del Informe Cirujano General sobre Salud Mental (diciembre,’99), los titulares de prensa se hicieron eco del doctor David Satcher, en declarar una nueva era de comprensión iluminada. Los titulares y los bites sonoros de los medios de comunicación proclamaron la demostración de la ciencia de que los trastornos emocionales y los problemas de comportamiento son realmente legítimas enfermedades físicas, algunos dirían trastornos cerebrales, de raíces genéticas y bioquímicas.

Imagine cuán sorprendidos estarían los escritores de esos titulares si descubrieran estos resúmenes de investigaciones en la literatura profesional:

        ‘Pocas lesiones o alteraciones fisiológicas definen a los trastornos mentales, y la mayor parte de sus causas siguen siendo desconocidas’.

        ‘[N]i un solo gen se ha encontrado que sea el responsable de ningún trastorno mental específico…’

        ‘[N]o hay lesión definitiva, prueba de laboratorio, o anomalía en el tejido cerebral que pueda identificar… una enfermedad [mental]’.

        ‘No siempre es fácil establecer un umbral para un trastorno mental, particularmente en vista de cómo son los síntomas comunes de la angustia mental y la falta de objetivos síntomas físicos’.

Sorpresa: estas son CITAS del Informe del Cirujano General, sacadas de entre sólo algunos de los muchos resúmenes similares de décadas de investigación:

        ‘Las causas precisas (etiología) de la mayoría de los trastornos mentales no se conocen’.

        ‘El DSM-IV [el Manual Diagnóstico de la Asociación Americana de Psiquiatría] es descriptivo en listar los síntomas y no adopta una posición sobre la causalidad subyacente’.

        ‘Los umbrales de enfermedad mental o trastorno han, de hecho, sido fijados por convenio …’

        ‘Con demasiada frecuencia, un cambio biológico en el cerebro (una lesión) es dada a entender como la ‘causa’ de un trastorno mental… [pero] El hecho es que cualquier asociación simple – o correlación – no es o no puede, por sí misma, significar causalidad. ‘

        ‘[N]i un único gen o incluso una combinación de genes determina si alguien tendrá… una enfermedad [mental] o un rasgo particular de comportamiento’.

        ‘Incluso… con la esquizofrenia, la tasa media de concordancia entre gemelos idénticos es del 46 por ciento… lo que significa que en más de la mitad de los casos, el segundo gemelo no manifiesta la esquizofrenia, aunque él o ella tenga los mismos genes del gemelo afectado. Esto implica que los factores ambientales ejercen un papel importante en la aparición de la esquizofrenia’.

        ‘El Placebo (una forma inactiva de tratamiento)… es más eficaz que ningún tratamiento [para los trastornos mentales]. Por lo tanto, para capitalizar sobre la respuesta al placebo, a la gente se la anima a buscar tratamiento, incluso si el tratamiento no es… óptimo…’

¿Por qué los titulares pregonan que nuestros problemas emocionales se definen mejor como enfermedades médicas, cuando los médicos como los del S.G. no pueden encontrar ninguna lesión o marcador biológico que los definan? ¿Y por qué la prensa está  simplemente repitiendo como un loro los resúmenes del S.G., cuando estos titulares inducen a error al público, evidenciado por los detalles dentro el informe?

¿Es posible que este informe, y las muchas veces reiteradas obviedades de que los problemas emocionales son a raíz de enfermedades médicas, también reflejen la influencia de los intereses de las empresas, y no estrictamente de la ciencia académica? ¿Suena demasiado paranoico? ¿Qué es lo siguiente, sospecharemos a los intereses de las empresas de tratar de influir en el gobierno? ¿Sospechar a la industria farmacéutica de tratar de influir en la Administración de Alimentos y Drogas y la medicina organizada? ¿Podría la prensa sin querer, estar siendo partícipe necesario, por aceptar sin críticas las declaraciones de gente en autorizadas batas blancas de laboratorio?

Todos sabemos que la agitación emocional y el sufrimiento humano existen – pero, ¿es una enfermedad? Estamos tan acostumbrados a oír que ‘las enfermedades mentales’ son ‘desequilibrios químicos’ que se pierde el punto: Décadas de investigación no han podido confirmar esta hipótesis. No hay ‘desequilibrios químicos’ que válida y fiablemente definan los problemas de la gente. Esa es la razón por la que no hay pruebas de laboratorio u otras pruebas de enfermedad física que confirmen el ‘diagnóstico’ antes de que a Ud. se le ofrezca Prozac o a su hijo se le dé Ritalina.

Si su tía Doris está triste, desmoralizada o estancada en una larga rutina de infelicidad en su vida, ¿debemos llamarla ‘distímica’, una etiqueta psiquiátrica de no demostrables bases en la bioquímica? Si los padres de su vecino Andy, de 9 años de edad, inculcan inconsistentemente la disciplina en él, y ahora se porta mal en la escuela, ¿le colocaremos el rótulo de ‘ADHD’ [trastorno de déficit de atención con hiperactividad], una categoría para la que no hay ningún marcador físico o entidad de enfermedad? Sí, podemos ponerle a Andy una etiqueta que suene médica, y suministrarle píldoras estimulantes. Podemos dar píldoras que tienen un efecto sedante o estimulante en cualquiera; esto no hará nada para confirmar la presencia de una enfermedad física.

Engañados por este paradigma médico, con frecuencia perdemos una oportunidad clave para comprender las razones personales por las que alguien está angustiado.

Una literatura sustancial ahora demuestra que muchos medicamentos psiquiátricos muestran sólo modesta eficacia frente al placebo, si está estudiado escrupulosamente (y en una investigación no financiada o acallada por las compañías farmacéuticas). [Nota: Alguna de esta investigación ha sido publicada por el Dr. Irving Kirsch aquí mismo, en la Universidad de Connecticut.] Curiosamente, esta perspectiva fue brevemente reconocida, pero minimizada en el informe del S.G.

The Wall Street Journal describe ‘una era de comercialización escalofriante de la ciencia’, citando un análisis de ‘210 revistas influyentes, en su mayor parte del campo bio-médico’, en el que los investigadores que publican estudios rara vez revelan sus vínculos financieros con los fabricantes de medicamentos. Dichos conflictos de intereses han sido tapados en las principales revistas médicas y periódicos en el último año, incluso provocando una disculpa del New England Journal of Medicine recientemente, pero esta cuestión no se encuentra en el informe del S.G.

Encuestas publicadas en revistas de Psiquiatría indican que los estudiantes de medicina están rechazando a la psiquiatría como especialidad, a menudo citando ‘una falta de fundamento científico’, con tendencias que sugieren que la psiquiatría está considerada como ‘fuera de la corriente principal de la práctica médica’. Los residentes de Psiquiatría publican sátiras que representan la educación como financiada y guiada por las empresas farmacéuticas, con poca atención a las sutilezas de comprender los tormentos personales y los dilemas ocultos de otro ser humano. Loren Mosher, MD, anteriormente un destacado investigador con el Instituto Nacional de Salud Mental, publicó su carta de dimisión de la Asociación Americana de Psiquiatría en Psychology Today [Psicología Hoy] (Sept./Oct.’99), documentando cómo la organización es ‘indebidamente influenciada por los dólares farmacéuticos’; dependiendo en exceso de las drogas, restándole énfasis a sus deficiencias, efectos secundarios y toxicidades, y virtualmente, ignorando a la psicoterapia.

Incluso Consumer Reports [Informes al Consumidor] y JAMA (Journal de la Asociación Americana de Medicina), revelan cómo las compañías farmacéuticas conspiran para influir en los médicos que recetan y en el público consumidor.

Sin embargo, el financiamiento y la influencia de la empresa farmacéutica  no son mencionados por el Cirujano General, ni por publicistas no críticos de la prensa popular. Tampoco destaca el informe que los consumidores reales de los servicios de salud mental pueden ser críticos de los grupos compuestos en gran parte por miembros de la familia de los consumidores, tales como NAMI [Alianza Nacional para los Enfermos Mentales]. La dirigencia de estos grupos ‘familiares’ no anuncia que son encubiertamente financiados por las compañías farmacéuticas. ¿Recuerda que el grupo CHADD, uno de los principales defensores de la medicación estimulante para los niños, posteriormente reveló estar secretamente subvencionado por fabricantes de drogas? NAMI aboga por el tratamiento biológico, incluso por la medicación forzada, para lo que en repetidas ocasiones llaman ‘enfermedades cerebrales’. El informe del S.G. retrata a NAMI positivamente, minimiza el conflicto sobre el tratamiento forzado con los propios consumidores, y no dice nada de la multimillonaria financiación en dólares a NAMI por parte de la industria de las drogas.

¿Son enfermedades los problemas emocionales y de comportamiento, si en décadas de investigación no han podido encontrar entidades de enfermedad física que los cause? Los titulares en torno al informe del S.G., no nos dejan ver esta confusa y errónea categorización. ¿Es este un sumario de ciencia, o es marketing de los intereses del gremio psiquiátrico? ¿No está en el interés profesional y financiero de los psiquiatras (y de las compañías farmacéuticas), insistir en que todo sobre la confusión, la infelicidad y el conflicto de la vida es su dominio, sobre el cual ellos tienen una singular experiencia médica? Especialmente cuando la atención gerenciada sólo pagará por los servicios considerados ‘médicamente necesarios’, y claramente prefiere pagar por píldoras, en vez de los gastos de la psicoterapia.

Sin demostrar ninguna anormalidad física, podemos poner etiquetas de enfermedad que luego concedan a un niño la ventaja de una hora y media adicional para tomar sus SAT. O podemos fabricar etiquetas de enfermedad que permitan a un criminal asesinar, violar o malversar, y luego evitar consecuencias jurídicas, debido a una ‘enfermedad psiquiátrica’. ¿Pero no es esta una subversión de la lógica y la responsabilidad lo que la profesión está proveyendo? ¿Por qué está la prensa aceptando de manera no crítica esta falta de lógica, que da un giro a los etiquetamientos de enfermedad médica de patología física no identificable, mientras beneficia ‘intereses especiales’ particulares?

He aquí cómo dos profesores resumen esta cuestión: ‘… La Psiquiatría Americana ha intentado sin éxito medicalizar demasiados problemas humanos… las dificultades en la escuela [de un niño], los problemas conyugales de su vecino, los hábitos de consumo de alcohol de su amigo, y su ansiedad acerca de un próximo discurso, pueden causar gran dolor y ser merecedores de la ayuda de un psicoterapeuta, pero ese dolor y esa necesidad de asistencia no requieren un diagnóstico psiquiátrico para entenderlos y ninguna terapia médica específica para tratarlos’.

El S.G. aprueba la psicoterapia, pero enfatiza principalmente las formas más simplistas de terapia que pueden ser fácilmente investigadas, las que son a corto plazo, centradas en problemas limitados, y que a menudo tienen manuales. Como dijo H. L. Mencken: ‘Para cada problema complejo hay una respuesta fácil, y es un error’. La mayoría de los problemas de la vida de la gente son complejos, y también lo son la terapia reflexiva y la investigación que intentan documentar su utilidad.

¿Por qué aceptamos estas excesivamente simplificadas y medicalizadas obviedades acerca de los problemas de la vida? ¿Estamos todos cegados por las trampas de la ciencia? ¿Por engañosas explicaciones repetidas frecuentemente? ¿Por llamamientos a lo políticamente correcto? ¿Preferimos soñar con ‘píldoras mágicas’, en lugar de afrontar los complejos y perturbadores dilemas humanos, que inevitablemente forman parte de la vida?

¿Por qué los ‘bits sonoros’ del Cirujano General en la prensa, engañosamente resumen el informe, en primer lugar? ¿Y por qué la prensa repite los titulares del S.G. sin: 1) leer el informe, y 2), pensar críticamente? Puede haber diferentes respuestas a estas preguntas, pero ninguna sirve al avance de los conocimientos del público.”

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