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Biopsiquiatría Iluminada


Publicado originalmente en el Boletín de Inteligencia Parental Número 61, 29 de septiembre de 2003

Esta semana, algunos extractos representativos de un artículo que descubrí en mis viajes por Internet hace sólo cuestión de días, en relación con el área en que la biopsiquiatría, me parece a mí, ha engañado más ampliamente al mundo en general.

Por favor, vaya a la página web vinculada debajo de los extractos y lea el artículo completo. Así no será embaucado si un médico, maestro, periodista, anunciante, político, miembro de la familia, amigo, algún tipo en su bar local, o quien sea, comience a parlotearle acerca de una “enfermedad mental” que es causada por ‘desequilibrios químicos’ en el cerebro. ¡Usted ya lo sabrá!

No hay “Desequilibrios Químicos”

“Las hipotéticas alteraciones de las funciones neuroquímicas que se dice son la base de la ‘enfermedad mental’, son sólo eso: hipótesis. Ningún experimento ha demostrado nunca que nadie tenga un ‘desequilibrio’ de ningún neurotransmisor o cualquier otro químico cerebral. Tampoco podría, ningún tipo de experimento concebible, demostrar la existencia de un ‘desequilibrio químico’, simplemente porque nadie, y menos que menos los biopsiquiatras, tiene la más mínima idea de a qué se parece un buen y saludable ‘equilibrio’ químico”.

“… los puntos de vista y las creencias de la biopsiquiatría no tienen nada que ver con las respuestas a las cuestiones científicas, en cualquier caso: la cacería de ‘causas’ biológicas de ‘enfermedad mental’ es una empresa totalmente falaz, en primer lugar; la no existencia de datos para apoyar sus afirmaciones está muy ligada a la cuestión.”

“La última edición de un texto de farmacología tiene esto para decir sobre el estado de la depresión como una enfermedad: ‘A pesar de los grandes esfuerzos, los intentos para documentar los cambios metabólicos en sujetos humanos predichos por estas hipótesis [biológicas], no han, en conjunto, provisto consistente o convincente corroboración.’ Esta es una prolija forma de admitir que ni siquiera un trozo de evidencia apoya la idea de que la depresión resulta de un ‘desequilibrio químico’. Sin embargo, a los pacientes se les es dicho cada día – por sus médicos, por los medios de comunicación, y por la publicidad de las empresas farmacológicas – que es un hecho científico que la depresión tiene un origen bioquímico conocido. De lo anterior se deduce directamente que a millones de estadounidenses sus médicos les mienten, y la gente no puede dar su consentimiento informado para el tratamiento farmacológico cuando lo que se le está siendo ‘informado’ es un fraude…. En suma: no hay prueba alguna que apoye la opinión de que ‘la enfermedad mental’ es de origen bioquímico, es decir, cosas como ‘Trastorno Unipolar’ y ‘Trastorno de Déficit de Atención’, simplemente no existen.”

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