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Biopsiquiatría Iluminada


Publicado originalmente en el Boletín de Inteligencia Parental Número 63, 13 de octubre de 2003

La semana pasada, he expresado algunas opiniones personales sobre los asombrosamente vagos métodos utilizados para supuestamente “diagnosticar” los denominados ‘ADHD’.

Esta es la sección inicial de un artículo que he descubierto esta semana que explica en detalle cómo el muy dudoso “diagnóstico” se ha mantenido de manera flagrante en los últimos años.

El artículo fue escrito en 1995, cuando “más de dos millones” de niños estadounidenses fueron diagnosticados con ‘ADHD’ – siendo la administración de medicamentos potencialmente peligrosos, el ‘tratamiento’ más habitual. Se estima que existen en la actualidad entre 5 y 6 millones de niños norteamericanos diagnosticados como ‘ADHD’, así como alrededor de 50.000 niños en Australia.

CÓMO LA PSIQUIATRIA ESTÁ HACIENDO DROGADICTOS A LOS NIÑOS AMERICANOS EN EDAD ESCOLAR
Por Dennis H. Clarke

INTRODUCCIÓN

Esta información tiene que ver con usted. Los niños son el futuro de esta civilización. Lo que afecta a los niños de esta sociedad, afecta a la sociedad en que ud. vive ahora y a la sociedad en la que vivirá en el futuro. Incluso si usted no tiene hijos, o si sus propios hijos han crecido, pasando la edad escolar, ud. se verá afectado por lo que está sucediendo. Esta información es para que la use.

Esta Carta de Información no pretende ser una obra completa sobre el tema de drogar a los niños de América. Mientras esto se está imprimiendo en 1995, hay más de dos millones de niños de América bajo alguna de las más peligrosas y adictivas drogas conocidas por el hombre. Estas son drogas psiquiátricas recetadas adictivas que alteran la mente y a menudo dañan el cerebro. Los archivos de documentos sobre este tema son bastante extensos. Otras Cartas de Información seguirán en esta serie y contendrán más datos acerca de esto para su uso.

Lo que sigue, es un breve resumen de los datos que es fundamental para la comprensión del tema. Empezaremos con una descripción de la manera en que los padres y maestros han sido convencidos de drogar a sus niños. El proceso se inicia mediante la indicación de que puede haber algo malo en el niño, y evoluciona hacia la creencia por parte de los padres de que el niño es un “enfermo mental”.

El resultado neto de esta conclusión por parte de los padres, es que los padres se distancian a sí mismos del niño, y el niño es entregado a los profesionales para que lo traten. Estos niños, entonces, son drogados como “terapia”.

Esta Carta de Información examinará también las drogas que son fundamentales para esta llamada terapia y la forma en que la prescripción de estos fármacos ha construido en este país, el núcleo de los drogadictos que tenemos ahora.

Usted descubrirá que uno de los fármacos más comúnmente prescriptos a los niños en América, es química y neurológicamente equivalente a la cocaína en sus efectos sobre el cuerpo humano. Usted, sin dudas, encontrará esta información alarmante. Nosotros también la hemos encontrado así.

No siempre es fácil enfrentar al mal. Sin embargo, el mal que se está haciendo a millones de niños en los Estados Unidos debe ser enfrentado y terminado, sin importar quién esté detrás o se beneficie del hecho maligno de hacer drogadictos a los niños de América.

CÓMO LO NIÑOS SE CONVIERTEN EN ENFERMOS MENTALES

Etiquetar a un niño, como ‘enfermo mental’, es como colgarle un cartel alrededor del cuello que diga: ‘BASURA: tírela’.” – Thomas S. Szasz, MD, Profesor de Psiquiatría.

¿Cómo es que los niños, tan pequeños como de dieciocho meses, se convierten drogadictos? La respuesta es que fueron “diagnosticados” y etiquetados como si tuvieran una nueva “enfermedad mental”. Pediatras y psiquiatras, entonces, “tratan la enfermedad mental” con algunas de los más peligrosas y adictivas sustancias conocidas por el hombre. El resultado, para demasiados de estos niños, es un desastre personal.

Hoy en día, en virtud de los criterios inventados por la psiquiatría, no hay una sola actividad normal de la infancia que no caiga dentro de los amplios “síntomas” que comprenden las llamadas “enfermedades mentales”. Algunas de las etiquetas son: Trastorno de Déficit de Atención, Hiperactividad, Disfunción Cerebral Mínima, Discapacidad de Aprendizaje, Trastorno Impulsivo, Trastorno del Desarrollo de la Lectura, Trastorno del Desarrollo de la Escritura, Trastorno del Desarrollo de la Aritmética.

Como resultado de la imposición de la psiquiatría de estas etiquetas a los niños, millones están siendo drogados y ha habido un aumento masivo del número de niños en instituciones de salud mental en los últimos cinco años. Los “criterios” en virtud de los cuales un niño es etiquetado son tan amplios que, si un maestro decide, por cualquier razón, que un niño es un “problema”, no hay manera de que el niño pueda escapar a un “diagnóstico” y una etiqueta. También pareciera que, mientras menos calificado el maestro, mayor será la probabilidad de que haya un problema con algún niño. Por lo general, estos son los más brillantes y activos niños en una clase. Los psiquiatras admiten que la mayoría de los niños a los que se les da Ritalina están por sobre la media en CI [coeficiente intelectual]. Por supuesto, el niño siempre es culpado por el problema.

Es sabido que si un niño no entiende algo que a él o ella se le enseña, el niño puede empezar a moverse nerviosamente y dejar de prestar atención. Si el maestro no lo nota, y pasa por alto el malentendido sin aclararlo con el niño, la conducta del niño se deteriorará. Entonces el niño será acusado de “no prestar atención”, o en palabrerío psiquiátrico, se dirá que tiene “un déficit de atención”. Así, el niño terminará etiquetado como enfermo de una de las nuevas “enfermedades mentales”.

Tal vez ud. dude de que esto esté ocurriendo. Usted tiene todo el derecho a dudarlo, ya que es casi increíble. Al ir avanzando en la lectura, usted descubrirá por sí mismo los llamados “criterios” médicos y científicos  para etiquetar al niño. Le animamos a buscar y leer por sí mismo los textos psiquiátricos a los que vamos a hacer referencia aquí. Recuerde, es en base a estos criterios que los niños, por millones, están siendo convertidos en adictos a las drogas como la Ritalina, una droga que es química y neurológicamente equivalente a la cocaína en su efecto sobre el cuerpo del niño. Tenga en cuenta también, que una vez que el niño es “diagnosticado” y etiquetado, el destino del niño ya no está en manos de sus padres. El niño está ahora, al menos extraoficialmente, en guarda del psiquiatra y sujeto los intereses (monetarios) creados de la psiquiatría, en la llamada “locura” o “trastorno mental” del niño. El derecho de un padre a rechazar el tratamiento del niño, puede verse seriamente limitado por la ley en algunos Estados.

CÓMO ES ETIQUETADO EL NIÑO

¿Qué es el “Trastorno de Déficit de Atención”? ¿Quién lo “diagnostica”? ¿Cómo se trata? ¿Cuáles son los resultados de ese tratamiento? ¿Quién paga la factura? ¿Cómo es que una “enfermedad”, de la que nadie siquiera había oído hablar hace unos años, se ha extendido a través de nuestros hijos en nuestras escuelas? ¿Se trata de una epidemia más grave que el SIDA? ¿Es contagioso? ¿Puede contagiárselo de sus hijos? Veamos si podemos responder a estas preguntas de los escritos de los “expertos” que inventaron la “enfermedad”.

La Asociación Americana de Psiquiatría publica un texto llamado “El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales”. Esto se ha traducido al alemán y conforma los lineamientos aceptados para lo que se consideran “enfermedades mentales” o, como son más modernamente llamados, “trastornos mentales”. El texto se encuentra ahora en su tercera edición, que fue revisada en 1987. Por lo general, es llamado por su título abreviado para su edición revisada como DSM-III-R.

Este texto de referencia es la “Biblia” de la industria psiquiátrica. Los “números de diagnóstico”, para cada etiqueta específica, son aceptados internacionalmente y son utilizados por la Organización Mundial de la Salud y la Federación Mundial de Salud Mental.

Uno de esos números es 314.01, el cual indica los “Criterios diagnósticos para el Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad” del DSM-III-R. Millones de niños de América han sido etiquetados con el así llamado desorden y medicados con Ritalina. Vea cómo, usted mismo. Los siguientes son los “criterios” para esta “enfermedad”, tomados directamente, sin cambios, del texto psiquiátrico.

A. Una alteración de al menos seis meses, durante los cuales, al menos ocho de los siguientes, estén presentes:

(1) [el niño] mueve a menudo nerviosamente las manos o los pies o se retuerce en el asiento (en los adolescentes, puede limitarse a sentimientos subjetivos de inquietud)
(2) [el niño] tiene dificultad para estar sentado cuando es requerido que lo haga
(3) [el niño] se distrae fácilmente
(4) [el niño] tiene dificultad en esperar su turno en juegos o situaciones de grupo
(5) [al niño] a menudo escupe las respuestas a las preguntas antes de que se hayan completado
(6) [el niño] tiene dificultades para seguir las instrucciones de los demás, por ejemplo, no termina las tareas
(7) [al niño] tiene dificultades para mantener la atención en tareas o actividades lúdicas
(8) [al niño] a menudo cambia de una actividad incompleta a otra
(9) [al niño] tiene dificultad para jugar tranquilamente
(10) [el niño] a menudo habla excesivamente
(11) [el niño] a menudo interrumpe o interfiere a otros, por ejemplo, se mete en los juegos de otros niños
(12) [el niño] a menudo no parece escuchar lo que se dice de él o ella
(13) [el niño] a menudo pierde cosas necesarias para las tareas o actividades en la escuela o en su casa, por ejemplo, juguetes, lápices, libros, asignaciones
(14) [el niño] a menudo se involucra en actividades físicamente peligrosas sin considerar las posibles consecuencias, (por ejemplo, corre a la calle sin mirar).

B. Comienzo antes de la edad de siete años.

C. No cumple los criterios de los Trastorno Generalizados del Desarrollo.

Estos criterios parecerían bastante divertidos si el resultado no fuera que estos niños se convierten en drogadictos, delincuentes y locos por las prescripciones que toman. Invariablemente, estas prescripciones alteran la química, la función y la estructura del cerebro, alterando la composición química, la estructura y la función del cuerpo como un todo.

La Ritalina, y docenas de otros medicamentos psiquiátricos, están destinadas a hacer exactamente eso. De la alteración de la química, la función y la estructura del cerebro y del cuerpo, resultan los llamados efectos secundarios, que son realmente los efectos directos de estas alteraciones. Esto se está haciendo, en su mayor parte, sin ninguna advertencia o con advertencias mínimas a los padres, y sin advertencia alguna al consumidor final y la víctima, el niño. Esto también se está haciendo por personas que participan en una industria con fines de lucro.

Si estos son “criterios médicos”, el Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad es un fraude que está siendo perpetrando en los padres, los maestros y los niños de América por la industria psiquiátrica, que está en constante necesidad de nuevos clientes, y por codiciosos fabricantes de medicamentos, que están cobrando de los generosos seguros médicos de esta nación y de la ignorancia. Los psiquiatras y las compañías farmacéuticas ganan, y los niños y el futuro de la sociedad, pierden. Es así de simple.

El Trastorno de Déficit de Atención está de hecho, en los ojos del espectador. Aquellos con intereses creados en verlo, lo ven. Cuando ocasionalmente el niño se ve que está realmente fuera de control, este “diagnóstico” impide el descubrimiento de la causa real. ¿Qué causa real? La lista podría ser casi interminable, pero las evidentes son:

1. Enfermedades físicas o condiciones físicas sin diagnosticar y sin tratar, causando angustia al niño, tales como infección del oído interno, dolor de muelas, reacciones alérgicas, 2. Maltrato físico del niño en el hogar o en otros lugares del entorno, incluido el abuso sexual, 3. Dificultades de estudio que requieren la atención personal para trabajarlas con el niño.

Algunos niños sanos son más activos que otros niños sanos y, de hecho, los niveles de actividad y de atención de los niños normales varían ampliamente, incluso dentro de la misma familia. El nivel de actividad de los niños cambia también con el tiempo, y este es un fenómeno natural.

Es demasiado fácil hoy en día etiquetar a los niños de manera que puedan ser individualizados, para luego ser químicamente metidos en camisas de fuerza con los potentes productos químicos del tipo del “speed”, como la Ritalina y las anfetaminas, que se utilizan para someter a esos niños. El único propósito de dar a un niño uno de estos fármacos es hacerlo callar y hacerle difícil moverse. No hay ningún otro propósito, porque eso es lo que estos fármacos están destinados a hacer: un niño más tranquilo y menos activo. Trágicamente, eso no es todo lo que hacen.

HACIENDO QUE LOS PADRES SE CREAN EL “DIAGNÓSTICO”

La primera tarea del psiquiatra o de otra persona que quiera drogar y someter al niño, es la de conseguir que los padres estén de acuerdo con el “diagnóstico”. Así pues, el “diagnóstico” tiene que ser presentado como si realmente significara algo. En la actualidad, por lo general significa que alguien o varias personas estén enfadados con el niño por moverse y hacer ruido. A los padres a menudo se les dice o se les hace creer que existe una verdadera base científica, o incluso médica, para el “diagnóstico”. Esto es una absoluta falsedad. Hay sólo hay dos “criterios” para lo que es el “trastorno de déficit de atención con hiperactividad”. El primero está listado arriba, en los catorce puntos de los cuales el niño necesita ocho. El segundo, se basa en la necesidad de ingresos por parte de la compañía farmacéutica y los psiquiatras, y de otros así llamados trabajadores de la salud mental.

Si bien algunos psicólogos y psicoterapeutas afirman tener “otros criterios” para “diagnosticar” al niño, estos se basan en los catorce de arriba, y el resultado, en lo que al niño respecta, es el mismo. La única diferencia es que se paga más dinero a diferentes personas para realizar la charlatanería de etiquetar al niño.

¿DESEQUILIBRIO QUÍMICO?

Una de las personas que quiere drogar y someter al niño, tal vez un psiquiatra, psicólogo o autoridad de la escuela, podrá decirle al padre que el niño tiene un desequilibrio químico en su cerebro. Esta es la línea estándar usualmente intentada en primer lugar en los padres. Esto es muy angustiante de escuchar por parte de una figura de autoridad. Es una mentira y un intento de abrumar a los padres. Como padre, usted tiene derecho a saber qué químico, si lo hay, está fuera de equilibrio y qué test cerebral se usó para medir ese químico. Usted tiene derecho a saber exactamente cómo se equilibró nuevamente, si es que se pudo encontrar.

La verdad es que usted tiene derecho a saber que todo esto es un invento. La mayoría de lo que oirá, es pura, infundada, falsa “ciencia”, y es el producto de los desvaríos de un solo psiquiatra en los EE.UU., quien fue el primero en decirlo como “teoría” para atraer el financiamiento de las Empresas de Drogas a su universidad. La teoría, así fundada, se convirtió en la base de una multimillonaria industria mundial que ha atraído a psiquiatras, pediatras, compañías de seguros, autoridades escolares y maestros de la cual todos lucran, junto con las empresas farmacéuticas, todos, a costa de los niños.

La verdad es que no hay tal prueba y no hay un desequilibrio químico que no sea el que creará la Ritalina. La lógica del desequilibrio químico se invierte para crear una ilógica, pero rentable ilógica, para la industria psiquiátrica.

En la vida real, funciona así: Al padre le dice que se sospecha de un desequilibrio químico. Luego se le dice que la manera de averiguarlo es darle al niño Ritalina por unos pocos días o semanas, y ver si el comportamiento del niño y la duración de la atención mejoran. Cuando la droga es ingerida, el niño se desacelera y mira hacia adelante en silencio, dando así la impresión de que está prestando atención. “El éxito” es, pues, dramático y muy elogiado por todos. Con este cambio, provocado por una droga muy potente, el psiquiatra dice, “¿Ven?, yo tenía razón. Había un desequilibrio químico”.

Esto es como comprobar si el niño está sobrio dándole alcohol, a ver si se emborracha, o darle cocaína para averiguar si era normal. De hecho, así como el alcohol podría hacer que el niño se emborrachara, darle a un niño que aún no ha entrado en la pubertad cocaína o Ritalina, pondría al niño en un estupor. La droga abruma el sistema nervioso central del niño y químicamente lo mete en una camisa de fuerza. Así, el niño parecerá más tranquilo y menos activo. De hecho, el niño estará volado, y el psiquiatra dirá que está “atendiendo mejor”. La única diferencia importante entre darle al niño cocaína o Ritalina, es que usted tendría que darle al niño más cocaína por vía oral de lo que debería darle de Ritalina por vía oral, para obtener el mismo resultado.

Estos niños no sufren de una deficiencia de Ritalina o cocaína. La práctica de drogar a los niños para calmarlos, mientras se los convierte en drogadictos, debería ser completamente ilegal. El único verdadero desequilibrio que la Ritalina y la cocaína están curando, es el desequilibrio en las cuentas bancarias de los impulsores de las drogas, que están convirtiendo a los niños estadounidenses en edad escolar en drogadictos.

CHANTAJE

Ninguna técnica es demasiado baja cuando se trata de “convencer” a los padres de darle a un niño una de las más peligrosas y adictivas sustancias conocidas por el hombre. A los padres a menudo se les dice que las calificaciones del niño se resentirán, o se seguirán resintiendo, a menos que el niño tome Ritalina. La mayoría de los padres simplemente acepta esta cuestión. De hecho, esto es falso y es simplemente un chantaje. Los padres a los que se les dice esto, deberían exigir ver de inmediato los estudios médicos y científicos que demuestran que la Ritalina, o la cocaína que es lo mismo, mejora la habilidad del niño de aprender, retener información y utilizar lo que se le está enseñando. Incluso el fabricante de Ritalina no hace ninguna afirmación de que la droga haya nunca mejorado la habilidad de un niño para aprender, o retener, o recordar datos. Si alguna droga pudiera hacer tal cosa, habría salido en los titulares de todo el mundo y, sin duda, sus inventores serían famosos.

En cambio, se utiliza un astuto sistema de comercialización, en donde los promotores locales hacen falsas afirmaciones sobre la “droga milagrosa”, que milagrosamente nunca son aclaradas por el fabricante. El fabricante por lo tanto, hace miles de millones en ganancias, mientras que a los niños se los está haciendo drogadictos. La Ritalina y la cocaína no son “píldoras de inteligencia”. De hecho, la verdad es todo lo contrario. Existe una amplia información de resultados a largo plazo para demostrar que, de hecho, estos niños sufren una miríada de efectos nocivos.

De lo que esta “píldora de inteligencia” realmente se trata, es que si usted permite que su hijo sea drogado al punto de que ya no moleste a nadie, será recompensado con una mejor libreta de calificaciones que acompañe a su hijo adicto. No se deje llevar por mal camino por los así llamados estudios científicos que dicen que la Ritalina mejora la capacidad del niño para “atender” a las tareas o completar el trabajo. Por cada llamada historia de éxito, hay docenas de infancias y vidas destrozadas. El autor de este artículo ha visto cientos de estas últimas. Charlatanería o palabrerío psiquiátricos de lado, es la vida de su hijo lo que está en juego. Su hijo es demasiado importante como para dejarlo en manos de los “expertos”. Dichos expertos han presidido el derrumbe de las calificaciones de los SAT [*1] a lo largo de esta generación de Ritalina. Los niños a los que les dio Ritalina, eran generalmente los más brillantes y más activos en su grupo.

¿TRAUMA DE NACIMIENTO?

Uno de los más bajos y malvados trucos usados para convencer a los padres de drogar al niño, es decirles que el niño probablemente haya sufrido una indetectable forma de daño cerebral durante un parto difícil o durante un trauma en el útero. Esto tiende a encerrar en sí misma a la madre y hacerla sentir culpable para que ella siga las órdenes del psiquiatra.

El psiquiatra ha mentido. Esta línea del “daño cerebral” fue desarrollada y usada como una teoría que resultó en millones de niños en los Estados Unidos y Canadá, etiquetados y drogados como “daño cerebral mínimo”. ¿Cuáles eran los criterios para demostrar el daño cerebral? Eran los mismos que los criterios para el trastorno de déficit de atención. Las sociedades neurológicas de América pusieron fin a este fraude.

Fue en este punto que los psiquiatras, en nombre de la Asociación Americana de Psiquiatría, inventaron el trastorno de déficit de atención para tomar su lugar. Nunca hubo ningún daño cerebral. El daño cerebral real es visible con el EEG y con otros instrumentos más modernos. No es “tratado” con drogas adictivas y dañinas para el cerebro como la Ritalina o la cocaína. Lo último que uno debería hacer a un niño con verdadero daño cerebral es dañarlo aún más con Ritalina.

HACER NADA DEL NIÑO

El psiquiatra que droga niños, atribuirá todas las cosas “malas” hechas por el niño a la “enfermedad mental”. Dirá que la droga manejará esto. Después de drogar al niño, atribuirá todas las cosas buenas hechas por el niño a su tratamiento o a los efectos de la droga. Esto es simplemente más abracadabra y palabrerío psicológico. Los niños eran niños mucho antes de la Ritalina y los psiquiatras, y seguirán siendo niños mucho tiempo después de que la Ritalina y la psiquiatría sólo se encuentren en los libros de historia. Si bien convertir en nada al futuro de la raza y hacer de ellos drogadictos es tolerado, es sólo una cuestión de tiempo antes de que esta práctica sea ilegal. Esta es una persecución criminal y debería ser etiquetada como tal.

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